{:en}Post-coup d’état Brazil follows a course to recession{:}{:es}Lo Brasil del golpe sigue rumbo a la recesión{:}{:fr}Au Brésil, le coup d’état pousse le pays dans la récession{:}

{:en}Post-coup d’état Brazil follows a course to recession

The population is shouting for freedom for Lula 

By LÚCIA COAST MAIA

President of FLEMACON

The politics imposed to the Brazilian people, from the parliamentary coup d’état, which in 2016 overthrew the president of the Republic, Dilma Rousseff, with a fraudulent impeachment, without her having committed any crime or illicit act, nor even inappropriate management, has put Brazil in an unprecedented crisis, under the control of the most unpopular president in the history of the country, Michel Temer.

The fascist right took power, following orders by American imperialism (which wants to regain command of the countries of Latin America), with the explicit support of the Judicial sector and the big media.

After two years, the majority of the Brazilian people have understood that what happened had as its goal to remove from the government the progressive forces, represented by the PT (Party of the Workers) and the parties of the left and center-left (with the impeachment), as well as to withdraw social and labour vested rights, won through struggles, mainly during the 13 years of the governments of ex-presidents Luiz Inácio Lula da Silva and Dilma Rousseff.

The government coup approved a pseudo-labour reform, which withdraws rights already conquered, and promotes the precariousness of work, and reduces costs. Moreover, it goes against the struggles of the hard-working class and promotes the weakening of the unions and syndicate head offices, deletes the obligation of the syndicate tax, which now becomes optional. 

Still, more strikes are yet to come: a pseudo- social security reform which will put an end to retirement. The Brazilian workers are living, without doubts, in one of the periods with the biggest degree of social and labour rights shrinking in the history of Brazil. 

The coup goes further. With the privatising state companies and their selling in prices well below the market, they deliver the Brazilian heritage which took centuries to create, and the natural resources of the nation, to the big capital, mainly the companies’ multinationals of the empire. This blow to the autonomy and the sovereignty of Brazil, affects not only the country but the whole of Latin America.

Increase of unemployment, very high price of fuels, rise of the number of people starving and other misfortunes of the population. This is the current stage of Brazil’s course to recession. The coups destroyed the Federal Constitution, with the help of the Supreme Federal Court, which has the duty of safeguarding the laws and guaranteeing the rights and democracy. Instead, it protects the criminal of white collar and helps the parties of the right (PSDB and MDB), that do not have conditions to win the presidential elections by the vote.

The Judiciary system made up a trial to condemn, without proofs, ex-president Lula, who is currently being held in a federal prison, in the city of Curitiba, state of Paraná, under the control of Judge Sérgio Moro.

This same judge was seen and photographed in various parties with politicians of the right-wing parties and media moguls, which an unacceptable attitude, for a Judge who is supposed to uphold the principles of justice and impartiality. 

The aim of the attack is to deny Lula, who was the best president Brazil has ever had, the right to run in the presidential elections of October 2018. Lula is the president who managed to remove the country off the Map of the Hunger of the UN, and the only pre-candidate with concrete possibilities to win from the first round.

In this critical moment in Brazil’s history, it is fundamental to call upon the progressive forces of Latin America and the Caribbean, as well as our allies all over the world, to prevent the advance of the conservative powers. 

We are in the fight to guarantee the release of Lula and his right to run in the elections. All of us together with the people and the workers and the hard-working Brazilians, demand respect to the Constitution and to democratic freedom. 

LÚCIA COAST MAIA

President of FLEMACON

 {:}{:es}(Portugués sigue)

Lo Brasil del golpe sigue rumbo a la recesión

Y el pueblo grita por libertad para Lula

LÚCIA COAST MAIA

Presidente de la FLEMACON

La política impuesta al pueblo brasileño, a partir del golpe de Estado parlamentario, que en 2016 destituyó a presidenta de la República, Dilma Rousseff, con un impeachment fraudulento, sin que ella haya cometido crimen, colocó lo Brasil en una crisis sin precedentes, bajo el mando del presidente más impopular de la historia del país, Michel Temer.

La derecha fascista tomó el poder, siguiendo las órdenes del imperialismo estadunidense (que quiere retomar el dominio de los países de América Latina), con el apoyo explícito de sectores de la Judicatura y de la grande mídia.

Después de dos años, la mayoría del pueblo brasileño ya entendió: el golpe fue tramado para alejar del gobierno las fuerzas progresistas, representadas por el PT (Partido de los Trabajadores) y partidos de la izquierda y centro-izquierda (con el impeachment). Y retirar derechos sociales y laborales, conquistados en la lucha, principalmente nos 13 años de los gobiernos de los ex-presidentes Luiz Inácio Lula de Silva y Dilma Rousseff.

El gobierno golpista aprobó una pseudo-reforma laboral, que retira derechos ya conquistados y promueve la precarização del trabajo, para reducir los costes y aumentar los logros de los patrones. Y, para intentar desarticular la lucha de la clase trabajadora y promover la atenuación de los sindicatos y centrales sindicales, elimina la obrigatoriedade del impuesto sindical, que pasa a ser facultativo.

Aún amenaza con más golpes: una pseudo-reforma previdenciária, que es para poner fin a la jubilación. Los trabajadores brasileños están viviendo, sin dudas, uno de los periodos de más retrocesos sociales y laborales en la historia de Brasil.

El golpe va más además. Al privatizar las empresas estatales y vender a precio abajo del mercado, entregar el patrimonio brasileño, que costó siglos para ser constituido, y los recursos naturales de la nación, para lo grande capital, principalmente las empresas multinacionales del imperio. Eso acaba con la autonomía y la soberanía, que afecta no sólo lo Brasil, tiene reflejo en América Latina.

Aumento del desempleo, precio de combustibles en las alturas, la vuelta del hambre y de la miseria que se abaten sobre la población. Este es el escenario actual de Brasil, rumbo a la recesión. Los golpistas rasgaron la Constitución Federal, con ayuda del Supremo Tribunal Federal, que tiene el deber de salvaguardar las leyes y garantizar los derechos y la democracia.

Al contrario, el STF protege los criminales de cuello blanco y ayuda los partidos de la derecha (PSDB y MDB), que no tienen condiciones de ganar las elecciones presidenciales por el voto. La Judicatura acusó y forjó un juicio para condenar, sin pruebas, el ex-presidente Lula, que se encuentra encarcelado en régimen de aislamiento, en una unidad de la Policía Federal, en la ciudad de Curitiba, estado de Paraná, a mando del juez de primer ejemplar, Sérgio Moro.

Ese mismo juez fue visto y fotografiado en diversas fiestas con políticos de esos partidos y dirigentes de la mídia golpista. Una postura incabível para el cargo que ocupa y que exige el principio de la Justicia e imparcialidad.

El objetivo del golpe es quitar de la disputa de las elecciones presidenciales de octubre 2018, el mejor presidente que lo Brasil ya tuvo, que quitó el país del Mapa del Hambre de la ONU, y es el único pre-candidato con posibilidades concretas de ganar en el primer turno, en consonancia con los institutos de investigación.

En este momento crítico de Brasil, es fundamental llamar a la unidad las fuerzas progresistas de América Latina y Caribe, y en todo el mundo, para impedir el avance de las fuerzas del retraso.

Estamos en la lucha para garantizar la liberación de Lula y su derecho de disputar las elecciones. Todos juntos con el pueblo y los trabajadores y trabajadoras brasileños, exigimos respeto a la Constitución y a las libertades democráticas


LÚCIA COAST MAIA

Presidente de la FLEMACON



O Brasil do golpe segue rumo à recessão e o povo grita por liberdade para Lula

A política imposta ao povo brasileiro, a partir do golpe de Estado parlamentar, que em 2016 destituiu a presidenta da República, Dilma Rousseff, com um impeachment fraudulento, sem que ela tenha cometido crime, colocou o Brasil numa crise sem precedentes, sob o comando do presidente mais impopular da história do país, Michel Temer.

A direita fascista tomou o poder, seguindo as ordens do imperialismo estadunidense (que quer retomar o domínio dos países da América Latina), com o apoio explícito de setores do Judiciário e da grande mídia.

Após dois anos, a maioria do povo brasileiro já entendeu: o golpe foi tramado para afastar do governo as forças progressistas, representadas pelo PT (Partido dos Trabalhadores) e partidos da esquerda e centro-esquerda (com o impeachment). E retirar deitos sociais e trabalhistas, conquistados na luta, principalmente nos 13 anos dos governos dos ex-presidentes Luiz Inácio Lula da Silva e Dilma Rousseff.

O governo golpista aprovou uma pseudo-reforma trabalhista, que retira direitos já conquistados e promove a precarização do trabalho, para reduzir os custos e aumentar os lucros dos patrões. E, para tentar desarticular a luta da classe trabalhadora e promover o enfraquecimento dos sindicatos e centrais sindicais, elimina a obrigatoriedade do imposto sindical, que passa a ser facultativo.

Ainda ameaça com mais golpes: uma pseudo-reforma previdenciária, que é para pôr fim à aposentadoria. Os trabalhadores brasileiros estão vivendo, sem dúvidas, um dos períodos de mais retrocessos sociais e trabalhistas na história do Brasil.

O golpe vai mais além. Ao privatizar as empresas estatais e vender a preço abaixo do mercadp, entregar o patrimônio brasileiro, que custou séculos para ser constituído, e os recursos naturais da nação, para o grande capital, principalmenmte as empresas multinacionais do império. Isso acaba com a autonomia e a soberania, que afeta não apenas o Brasil, tem reflexo na América Latina.

Aumento do desemprego, preço de combustíveis nas alturas, a volta da fome e da miséria que se abatem sobre a população. Este é o cenário atual do Brasil, rumoà recessão. Os golpistas rasgaram a Constituição Federal, com ajuda do Supremo Tribunal Federal, que tem o dever de salvaguardar as leis e garantir os direitos e a democracia.

Ao contrário, o STF protege os criminosos de colarinho branco e ajuda os partidos da direita (PSDB e MDB), que não têm condições de ganhar as eleições presidenciais pelo voto.

O Judiciário acusou e forjou um julgamento para condenar, sem provas, o ex-presidente Lula, que encontra-se encarcerado em regime de isolamento, numa unidade da Polícia Federal, na cidade de Curitiba, estado do Paraná, a mando do juiz de primeira instância, Sérgio Moro. Esse mesmo juiz foi visto e fotografado em diversas festas com políticos desses partidos e dirigentes da mídia golpista. Uma postura incabível para o cargo que ocupa e que exige o princípio da Justiça e imparcialidade.

O objetivo do golpe é tirar Lula da disputa das eleições presidenciais de outubro 2018, o melhor presidente que o Brasil já teve, que tirou o país do Mapa da Fome da ONU, e é o único pré-candidato com possibilidades concretas de ganhar no primeiro turno, de acordo com os institutos de pesquisa.

Neste momento crítico do Brasil, é fundamental chamar à unidade as forças progressistas da América Latina e Caribe, e em todo o mundo, para impedir o avanço das forças do atraso.

Estamos na luta para garantir a libertação de Lula e seu direito de disputar as eleições. Todos juntos com o povo e os trabalhadores e trabalhadoras brasileiros, exigimos respeito à Constituição e às liberdades democráticas.

LÚCIA COSTA MAIA

Presidente da FLEMACON{:}{:fr}Au Brésil, le coup d’état pousse le pays dans la récession, alors que la population demande la liberté pour Lula 

LÚCIA COAST MAIA

Président de FLEMACON

La politique imposée au peuple brésilien après le coup d’Etat parlementaire qui, suite à une procédure de destitution frauduleuse, a renversé en 2016 la présidente de la République, Dilma Rousseff, – alors qu’elle na pu être trouvée coupable d’aucun crime ni acte illicite, ni même d’une gestion inappropriée – plonge le Brésil dans une crise sans précédent, alors que le pouvoir est entre les mains du président le plus impopulaire de l’histoire du pays, Michel Temer.

La droite fasciste a pris le pouvoir en appliquant les ordres donnés par l’impérialisme américain (qui veut reprendre le contrôle sur les pays d’Amérique latine), avec le soutien explicite du secteur judiciaire et des grands médias brésiliens.

Deux ans après le coup d’Etat, la majorité du peuple brésilien a compris que ce qui s’est produit a eu pour objectif d’évincer du gouvernement les forces progressistes, représentées par le PT (Parti des Travailleurs) et les partis de gauche et de centre-gauche (moyennant la procédure de destitution), ainsi que de retirer aux travailleurs les droits sociaux et du travail gagnés par les luttes, principalement pendant les 13 années des gouvernements successifs des anciens présidents Luiz Inácio Lula da Silva et Dilma Rousseff.

Après le coup d’État, le gouvernement a approuvé une pseudo-réforme du travail, qui supprime les droits déjà acquis, favorise la précarité du travail et réduit les coûts du travail. De plus, le gouvernement réprime les luttes de la classe laborieuse et favorise l’affaiblissement des syndicats et de leurs sièges sociaux, supprime l’obligation de la taxe syndicale, qui est devenue désormais facultative.

Cependant, de nouvelles grèves s’annoncent déjà: notamment contre une présumée réforme de la sécurité sociale qui mettra fin à la retraite. Les travailleurs brésiliens vivent, sans aucun doute, une des périodes marquée par le plus grand recul des droits sociaux et du travail dans l’histoire du Brésil.

Les auteurs du coup ont l’intention d’aller plus loin. Avec la privatisation des entreprises d’Etat et leur vente à des prix bien inférieurs au marché, ils livrent l’héritage brésilien construit pendant plusieurs siècles et les ressources naturelles de la nation, au grand capital, principalement aux multinationales de l’empire nord-américain. Ce coup porté à l’autonomie et à la souveraineté du Brésil n’affecte pas seulement ce pays, mais l’ensemble de l’Amérique latine.

Cette situation se traduit par l’augmentation du chômage, le prix très élevé des carburants, l’augmentation du nombre de personnes souffrant de la faim et autres malheurs pour la population. Actuellement, le Brésil s’enfonce dans la récession. Le coup d’État a détruit la Constitution fédérale avec l’aide de la Cour fédérale suprême, qui a pourtant pour vocation de sauvegarder les lois et de garantir les droits et la démocratie. Or, ses actions vont à l’opposé de sa fonction : elle protège les criminels à cols blancs et aide les partis de droite (PSDB et MDB), qui ne sont pas en mesure de remporter les élections présidentielles dans les urnes.

Le système judiciaire a fabriqué de toute pièce un procès pour condamner, sans preuves, l’ex-président Lula, qui est actuellement détenu dans une prison fédérale, dans la ville de Curitiba, État du Paraná, sous le contrôle du juge Sérgio Moro.

Ce même juge a été vu et photographié à l’occasion de fêtes en compagnie de politiciens des partis de droite et des magnats des médias, ce qui est une attitude inacceptable pour un juge qui est censé défendre les principes de justice et d’impartialité.

Le but de l’attaque est de refuser à Lula, qui était le meilleur président que le Brésil a jamais eu, le droit de se présenter aux élections présidentielles d’octobre 2018. Lula est le président qui a réussi à retirer le pays de la carte des Nations unies montrant les pays dont les populations souffrent de la faim. Il est le seul pré-candidat avec la possibilité réelle de gagner dès le premier tour.

En ce moment critique de l’histoire du Brésil, il est fondamental de faire appel aux forces progressistes de l’Amérique latine et des Caraïbes, ainsi qu’à nos alliés dans le monde entier, pour empêcher l’avancée des forces conservatrices.

Nous menons le combat pour obtenir la libération de Lula et son droit de se présenter aux élections. Nous travailleurs et travailleurs brésiliens, nous exigeons avec l’ensemble de la population le respect de la Constitution et de la liberté démocratique.

LÚCIA COAST MAIA

Président de FLEMACON

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