Mujeres en la industria del horno de ladrillos en Pakistán

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Este es un artículo escrito por la Sra. Hifza Hammad, Secretaria General Adjunta de APFUTU, miembro de la UITBB en Pakistán, sobre las atrocidades perpetradas contra las mujeres en la industria del horno de ladrillos en Pakistán.

Hifza Hammad

En nombre del Islam, Pakistán fue creado el 14 de agosto de 1947. Sin embargo, con gran pesar, hemos de señalar que los principios del Islam no pueden verse completamente vigentes en Pakistán.

En Pakistán, trascurridos 70 años de independencia, las mujeres siguen enfrentandose a importantes y sistemáticos desafíos, siendo el más fundamental,  la cuestión de la explotación y la violencia contra ellas. Hay un marco legal muy fragmentado en cuanto a la violencia contra las mujeres; tampoco hay mecanismos adecuados para hacer cumplir la ley.

No hay duda de que Pakistán tiene buenas leyes de la familia que se remontan a 1961, pero el Estado ha dado muchas evasivas para su cumplimiento.

Muchas veces, vemos como una y otra vez no hay un compromiso serio de Pakistán para poner en práctica las buenas leyes que se han adoptado, debido al clima que se ha creado en torno a la cuestión de los derechos de las mujeres. Las mujeres en Pakistán están exigiendo un cambio y desafiando sus instituciones políticas, sociales y religiosas.

Nada se ha hecho al respecto. Si la comunidad internacional realmente quiere ayudar a estas mujeres, no debiera mostrarse defensiva o estar pidiendo disculpas por temor a ofender tradiciones religiosas o sociales. Si la comunidad internacional da un paso atras confunde a la población y hace que sea más difícil para las fuerzas en el interior del país enviar nuestro mensaje con claridad. El informe del Foro Económico Mundial «Global Gender Gap»coloca a Pakistán como el segundo país de más bajo desempeño en el mundo. En las zonas rurales del país, los casos de violencia contra las mujeres en forma de los llamados crímenes de honor, los matrimonios infantiles, los ataques con ácido, los abusos domésticos y sexuales, son frecuentes. Estos crímenes son groseramente sub reportados y la es difícil haya justicia debido a los esfuerzos estructurales, como la falta de independencia de las mujeres. Hay un sistema de justicia corrupto y no hay apoyo social para las mujeres. En este entorno, las leyes progresistas promulgadas para proteger a las mujeres contra la violencia han sido en gran medida ineficases.

De acuerdo con un informe de 2013, 56 mujeres fueron asesinadas únicamente eåor dar a luz a  niñas. Esto es indicativo de la profundidad del desprecio por las mujeres imperante en  una gran parte de la sociedad. 150 mujeres fueron quemadas en ataques con ácido,  incidentes de fugas de gas y estufa. 389 aon los incidentes de violencia doméstica  reportados en los medios de comunicación. De acuerdo con estadísticas de la policía, durante el 2013 solamente, hubo 76 casos de mujeres violadas. En 2014, 105 casos de violación se registraron, así como  34 violaciones en grupo. En 2015, se registraron 144 casos de violación y 35 violaciones en grupo. La mayoría de las ciudades yvdistritos citados son  Mandi Baha Ud Din, Rehimyar Khan, Layyah, Bahawalnagar, Fasilabad, Shekhupura, Muzaffargarh, Khanywal, Kasur y Chiniot. A pesar de que Lahore es la ciudad más desarrollada en la provincia de Punjab, arroja cifras e un fenómeno similar. 101 516 casos de violación se registraron de enero a junio del 2016 en el Punjab incluido Lahore.

Muchas mujeres están siendo explotadas por una sociedad dominada por los hombres en Pakistán cada año. Uno de los sectores con más notificaciones es el de la industria de materiales de construcción, en particular el de las fábricas de ladrillos. Alrededor de 1,5 millones de hombres y mujeres están empleados en esta industria. Han estado desempeñando este trabajo  generación tras generación. Especialmente las empleadas están sometidas  a torturas físicas y acoso sexual. Si alguno de los miembros masculinos logra escapar de la ladrillera, los propietarios acometen su venganza contra las mujeres. No existe una ley para su protección. Las trabajadoras de las ladrilleras  están amenazadas con graves consecuencias si exigen un aumento de sueldo a cambio de su trabajo. El trabajador de la ladrillera puede solicitar préstamos a sus jefes, pero no podrán devolver la cuantía del préstamo debido a sus escasos ingresos y a las altas tasas de interés impuestas por sus prestamistas. Las chicas jóvenes trabajan como «pathair», o  fabricante de ladrillos sin cocer, para ayudar a sus padres que trabajan en la cocción de ladrillos.

Además, las niñas acompañan a sus familias al lugar de trabajo a las 6 de la mañana y trabajan todo el día,  finalizando la jornada laboral muy entrada la noche. Durante el verano, se hace difícil aguantar el calor y la presión del trabajo. A menudo, sus manos son quemadas al acarrear el ladrillo cocido. Es  rutina diaria en Pakistán, ahí donde la la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que más de 12 millones de niños trabajan como mano de obra infantil. Ahora, el Gobierno de la provincia de Punjab ha impuesto una prohibición al tiempo que ha pasado también un proyecto de ley titulado Eliminación del Trabajo Infantil en el sector del ladrillo de 2016, de la Asamblea de la Provincia de Punjab.

Nuestra organización laboral representativa, la Federación Nacional de Pakistán de Sindicatos Unidos (APFUTU) subraya que  «Este tipo de trabajo lleva a muchas injusticias en un sector que hace un uso extensivo de mano de obra en condiciones de servidumbre». Las ladrilleras no son más que  mazmorras para trabajadores donde  prevalecen quemaduras,  servidumbre y discriminaciones. Los trabajadores  del ladrillo no están autorizados a registrarse ante los servicios del bienestar social y el Departamento de Trabajo, ni tampoco tienen derecho a las prestaciones de vejez y de seguridad social. Las trabajadoras no tienen derechos en la  práctica ya que en su mayoría ni siquiera tienen un documento nacional de identidad, que es un documento básico para probar la existencia de una persona con los registros del gobierno.

De acuerdo con los Programas de Desarrollo de Naciones Unidas, el 21 por ciento de la población total de Pakistan, que alcanza 180 millones de personas, viven por debajo del umbral de la pobreza. Las trabajadoras en servidumbre están atrapadas en un ciclo perpetuo de  muerte que a menudo se pasa de generación en generación. Muchos empleadores de las ladrilleras proporcionan préstamos a los trabajadores que a la postre, no pueden devolver el dinero y no tienen otra opción, que trabajar como esclavos,  una práctica que está muy extendida a pesar de estar prohibida por ley desde 1992. La mayoría de los trabajadores del  ladrillo viven en las fábricas, en cuartos hacinados , compartiendo  servicios básicos como el abastecimiento de agua.

Los casos de violencia sexual contra las mujeres y los niños son comunes. La mayoría de las trabajadoras que trabajan en las ladrilleras no reciben salarios. Las mujeres sufren  graves penurias, trabajan de forma gratuita y su trabajo nunca acaba, ya que se supone que también deben realizar todas las tareas del hogar. Las trabajadoras contraen muchas enfermedades causadas por la penibilidad de las tareas que realizan durante toda su vida.

La Federación Pakistaní de Sindicatos Unidos (APFUTU) está instando a la industria del ladrillo del país a cambiar el sistema de pago, para que las mujeres trabajadoras reciban su paga directamente, en lugar de que sus salarios vayan a los hombres jefes de  familia. La Federación Pakistaní de Sindicatos Unidos (APFUTU) subraya  que miles de mujeres están produciendo ladrillos en Pakistán y que no están siendo pagadas directamente, mientras que la industria no tiene ningún registro de estas trabajadoras.

El ambiente es muy duro, pero las trabajadoras no puede dejar de trabajar. Hay muchas mujeres que son golpeadas por sus maridos cuando les piden dinero, pero no pueden  dejar a sus esposos y familia, puesto que se considera poco ético y una auténtica vergüenza para sus padres. Por lo tanto, no les queda más remedio que seguir trabajando con semejante realidad.

Pakistán no es único en el mundo en tener problemas de  violencia doméstica, pero los tipos de violencia pueden diferir. La violencia no es sólo física. Reviste distintas formas, como cuando no se le permite a una mujer  estudiar o ir a la universidad A pesar de ser  buen estudiante, o si se ejerce un control sobre la mujer de tal medida que  no puede incluso ir al bazar debido a que su marido está ausente en ese momento. También está el espinoso tema de la violencia por herencia, que a menudo requiere también que un miembro femenino de la familia sacrifique su vida y  felicidad con el fin de asegurar la herencia.

A veces, las disputas se resuelven, ofreciendo una hija o una hermana en matrimonio. El concepto de matrimonio de una mujer de la familia a un objeto inanimado o un animal, se aplica con demasiada frecuencia para asegurar que la herencia  nunca se perderá. Hay un caso en Bahawalpur en donde una mujer fue casada con una paloma, sólo para salvar la herencia. En pocas palabras, ¿qué clase de Islam es este? El Islam enseña a los musulmanes a que las madres, hermanas e hijas tienen derecho a una cuota de la herencia. En Pakistán, las mujeres musulmanes no piden ningún derecho fuera del Santo Corán. Por lo tanto, si el Todopoderoso Allah dice en el Corán que la hija recibe la mitad de la herencia,  decimos que por lo menos  debe recibir eso.

La Federación Pakistaní de Sindicatos Unidos (APFUTU) está luchando contra este tipo de fenómenos, desde 1992, a pesar de  enfrentarse a muchas dificultades y obstáculos por el camino, como comunidades rígidas y algunos que otros sectores, que no quieren ver a Pakistán progresando.Además, los sindicatos de, APFUTU se enfrentan a la falta de fondos ya que no hay donantes, organizaciones, partidos políticos o gobiernos que ayudan a APFUTU en esta noble causa. APFUTU continuará trabajando en estos temas utilizando los escasos recursos, a pesar de que tenemos miedo de  no poder seguir siendo capaces de continuar la lucha en el futuro. Sin embargo, estamos decididos a solventar este tipo de problemas en Pakistán.

Es nuestro deber nacional, así como el deber de las organizaciones internacionales el juntar las manos con nosotros para esta noble causa.

Sra. Hifza Hammad

Secretaria General Adjunta

Federación Pankistaní de Sindicatos Unidos (APFUTU)

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