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4-5 de mayo 2009 Reunión regional UITBB - Europa
noeu_320El miembro del Secretariado de la UITBB Yiannis Pasoulas aportó una importante contribución a la 3a  Reunión regional UITBB - Europa que se celebro en Tenerife, Canarias, los 4 y 5 de mayo 2009. Yiannis Pasoulas es Presidente de la Federación de los Trabajadores de la Construcción y Actividades Conexas de Grecia. En su discurso, aboga por claridad de visión y de análisis ante la brutalidad de la crisis capitalista, llamando las cosas por su nombre.



No a la UE, construida sobre premisas ultraliberales
DISCURSO  de Yiannis PASOULAS,

Compañeros enviamos un cálido y cordial saludo a todos los participantes en este encuentro europeo que organizamos como UITBB. Quiero también agradecer a la organización de las Islas Canarias por su hospitalidad y desear que nuestra labor sea productiva, que contribuya a orientar la acción de nuestro movimiento obrero.
Compañeros la UITBB ya en el pasado había tenido iniciativas similares y había organizado conversaciones a nivel europeo sobre cuestiones muy serias, como la guerra de Yugoslavia, y sobre temas como el racismo y la xenofobia, sobre la globalización y otros.
Consideramos que con estas iniciativas contribuimos a la reflexión de nuestro sector y que, hasta un cierto grado, influenciamos de manera eficaz orientando a los sindicatos. Tomamos la iniciativa de organizar este encuentro teniendo como punta de lanza la crisis capitalista, sus consecuencias en la clase trabajadora y el papel de los sindicatos, con el pleno convencimiento de que contribuirá a la reflexión, al planeamiento y a la acción de nuestros sindicatos.
Todos estamos de acuerdo en que en las condiciones actuales, el papel de los sindicatos y especialmente del movimiento de clases, es el de examinar y analizar la evolución de los acontecimientos sobre una base correcta y a la vez, el trazar su propia estrategia, sus propios objetivos y prioridades para una acción coherente y eficaz.
Compañeros, la globalización - desarrollo capitalista ha multiplicado las penalidades de la clase obrera, ha agudizado la pobreza, la escasez y la miseria de los pueblos, ha eliminado los derechos y las conquistas de los trabajadores, ha amontonado una gran riqueza en las manos de unos pocos, el capital.
Las clases populares viven, a escala mundial, las consecuencias de la crisis económica capitalista que ha afectado a los EE UU, que afecta a los países de la U. E. y a todo el mundo capitalista. Los datos son aterradores y hablan por sí mismos. Trescientos ochenta mil trabajadores y parados americanos han perdido sus casas, en el plazo de un mes, porque no podían pagar los créditos que habían pedido a los bancos. Se calcula que en el 2009 unos setecientos cincuenta bancos y empresas de seguros van a cerrar en los EE UU. La industria del automóvil y la industria del metal se derrumban.
Ante esta situación, los EE UU y la U. E. han decidido destinar la cantidad de 7 trillones de euros para lo que llaman la “salvación” de los bancos y del sistema. En otras palabras, el dinero se destina a que se salven los culpables, utilizando fondos públicos que deberían destinarse a cubrir necesidades sociales inmediatas, mejoras de sueldos y mejoras de condiciones de vida para los sin recursos. Los gobiernos reúnen el dinero que proviene de los impuestos a costa de las personas y se lo dan a las industrias del automóvil y a los bancos. Esto confirma el hecho de que en periodos de crisis el capital se vuelve aun más agresivo.
La gran desigualdad, la contradicción que se ha creado teniendo por un lado enormes riquezas y producción de bienes materiales y por otro lado el aumento de la pobreza, ha conducido a la actual crisis capitalista.
Parece, y nadie lo desmiente, que no se trata de una crisis vulgar. Es quizás la mayor después de la “gran recesión de 1929”.
Considero que el saber qué es una crisis económica, qué la provoca, cuál es la alternativa, es un serio asunto político e ideológico y el movimiento obrero debe posicionarse con claridad.
Hay dos versiones.
La primera es la interpretación de los ideólogos – economistas burgueses, que dice que la causa de la crisis es la “corrupción”, “los escándalos”, “la avidez”, “la mala administración”, etc.
Si el movimiento obrero acepta esta interpretación, significa que también acepta que el sistema capitalista puede ser mejorado, que puede solucionar graves problemas populares, que exime de culpa la arbitrariedad de la producción capitalista, que pasa por alto la causa generadora, las ganancias de los capitalistas y finalmente cae en la trampa que han puesto el capital y los gobiernos para convencer a la clase obrera de que tiene que contribuir a superar la crisis, porque patrones y trabajadores estamos en el mismo barco y, por lo tanto, o nos salvamos todos o vamos todos al abismo.
Es la forma para tomar medidas antipopulares, para cambiar una serie de derechos de la clase obrera que se habían puesto en funcionamiento hace años.
Son recientes las resoluciones de la U. E. que naturalmente se aplicarán a nivel nacional, en relación a:
  •     La aplicación del horario de trabajo activo – inactivo
  •     El aumento de las horas de trabajo hasta 71
  •    En Grecia, de acuerdo a la resolución del Tribunal Europeo, el sector Público aumenta en 5 años el momento de jubilación para las mujeres, cosa que funciona como un plan piloto también para el sector privado.
La interpretación que desde nuestro punto de vista debe dar el movimiento obrero tiene un carácter clasista, determina la orientación del movimiento obrero, destaca la contradicción básica de la sociedad clase obrera – capital.
Por consiguiente, el asunto es:
  1. Quién produce la riqueza – quién se la apropia
  2. Quién tiene los medios de producción
  3. Cuál es la alternativa
Carlos Marx en 1847 habló y escribió sobre la crisis del sistema capitalista, subrayando que ésta es cíclica y que se repite. Mientras que la riqueza esté reunida en manos de los pocos y los muchos vean aumentar su pobreza, la crisis será más profunda y más dura.
Así pues, la crisis actual es una crisis de superproducción y de sobreacumulación, es una crisis que se basa en la anarquía de la producción que no tiene en cuenta las necesidades populares sino la ganancia fácil y rápida, el satisfacer las necesidades del capital.
No es una crisis del sistema económico - financiero y de las políticas neoliberales. Hoy la crisis está presente en todos los países capitalistas, independientemente de si el gobierno es neoliberal o socialdemocrático o de centroderecha, etc.
Creemos que la nueva crisis del sistema capitalista muestra también los propios límites del sistema, muestra que el capital no puede hoy aportar una solución, ni en los más pequeños problemas de la clase obrera y eso, no porque no exista riqueza, sino porque el capitalista no quiere reducir el porcentaje de ganancias ya que se quedaría atrás en el antagonismo. Cualquier retroceso será el resultado de duras disputas y de un enfrentamiento con los poderes que sirven a los intereses de los capitalistas.
Por el contrario, el rendimiento del capital y la caída del valor del poder obrero marchan a la par y esto se traduce en un aumento de la pobreza y de la miseria.
El agravamiento del antagonismo incontrolado de la forma de producción capitalista anulará, de manera violenta, cualquier conquista social de los trabajadores.
En la actualidad, tanto la U. E. como los gobiernos intentan presentar a Europa como un modelo alternativo de los EE UU.
Sin embargo, ¿cuál es el “modelo social europeo” de hoy? Lo que vive la clase obrera, la clase popular, es un ataque generalizado a las conquistas históricas de los trabajadores europeos. Se están tomando medidas antiobreras, antisociales, antisindicalistas.
El derecho del trabajador a sindicalizarse es amenazado. Decenas de millares los despidos, porque los trabajadores han hecho lo evidente, que es defender sus trabajos, su jornal, su seguridad. 
Pensemos en las resoluciones del Tribunal Europeo en relación a los casos Viking Line, Laval, Luxemburgo y Ruffert o en las directrices de la Unión Europea, como la relativa al tiempo de trabajo o las directrices sobre el regreso de los emigrantes. Fácilmente podemos llegar a la conclusión de que la trayectoria de la U.E. es la de intensificar el dumping social y la recesión social.
En el caso de Grecia, se reconoció el seguro en el sector público como profesional y no como social y fue aumentado en cinco años el límite de la jubilación para las mujeres.
Veamos las directrices sobre el regreso de los emigrantes. Veamos el memorándum anticomunista, etc. Todo ello son temas que deben convencernos de que esta U. E. es de los capitalistas, es retrógrada. No puede ser más antiobrera ni cambia.
Los que intenten diferenciar entre las buenas y las malas posturas de la U. E., ofrecen malos servicios al movimiento obrero. Las posturas son un resultado basado en una unión que sirve a los intereses capitalistas. En ese sentido no puede ser buena la U. E. y ser malo el tratado de Lisboa.
Compañeros, los capitalistas de la U. E. intentan utilizar la crisis actual para ganar nuevos puestos en el antagonismo entre capitalistas. Para presentarse como una solución alternativa frente a los EE UU.
Este tipo de antagonismo ya ha comenzado en el sector de la industria del automóvil, del turismo, de las manufacturas, de la alimentación, de la energía, de los transportes y en otros sectores de importancia estratégica. Estos enfrentamientos se harán más profundos, aumentarán la inestabilidad internacional y conducirán a un aumento de los robos de materias primas a los países del tercer mundo. Estos antagonismos, que irán en aumento, crean nuevas guerras y problemas en los países en vías de desarrollo.
Toda esta situación crea serios peligros a los derechos de los trabajadores y de todos los hombres. Las primeras muestras ya han comenzado a presentarse en todos los continentes. Tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo.
  •     Los despidos y el serio aumento del paro.
  •     La privatización de las empresas públicas.
  •     La disminución de las prestaciones sociales.
  •     Los sueldos bajos y las pensiones bajas.
  •    El deterioro de la seguridad social
  •     El serio ataque contra los derechos laborales, el trabajo inestable y la ocupación parcial, el trabajo no declarado.
  •     La disminución de los coeficientes de desarrollo.
A la vez, vemos que las libertades sindicalistas y democráticas han disminuido, mientras que la violencia y el autoritarismo se han reforzado. Los acontecimientos en Grecia, en donde un policía mató a un estudiante de 15 años, corroboran todo lo dicho. El gobierno del país, en su intento de disminuir las reacciones de los universitarios y de los escolares, difama las luchas y utiliza métodos provocadores.
El Consejo europeo presiona para que se aumenten las horas de trabajo semanales a 65 o más. Esta medida nos hace retroceder al siglo XIX. Nos opondremos y reaccionaremos.
Qué pretenden todas estas medidas, todas estas políticas y estas prácticas. El gran capital pretende fortalecer el sistema capitalista, renovar su vitalidad y utilizan la crisis para obtener ganancias mundiales y aumentar las riquezas. Todo ello, naturalmente, a costa del potencial obrero internacional e intensificando su explotación. 
Queridos compañeros, en este ambiente tan negativo para la clase obrera, el papel de las organizaciones sindicalistas se hace cada vez más importante.
Hoy en el movimiento internacional obrero hay básicamente dos movimientos sindicalistas internacionales, que representan dos estrategias diferentes.
Por una parte está la línea de la ITUC que frecuentemente asume posturas que, en la práctica, están de acuerdo con los gobiernos capitalistas y con las estrategias de los empleadores.
Por la otra parte está la línea de la Federación Sindical Mundial que desde su fundación hasta el día de hoy sigue la misma trayectoria. Con dificultades y con debilidades, pero con una estrategia definida apoya con regularidad la perspectiva y la acción para un cambio profundo en la sociedad, en contra de la explotación, a favor de los trabajadores, de los derechos y de las libertades de los pueblos. De manera equivalente, existe el BWI que actúa en el marco de la ITUC. En Europa existe también la ETUC que es también un sector de la ITUC. Ante todas las dificultades se solidariza con los propósitos de los capitalistas. Sólo dos ejemplos, últimamente, demuestran el papel que juega en el movimiento obrero. Acepta la decisión de la U.E. sobre la desarticulación del horario de trabajo activo e inactivo, aceptó la forma final del acuerdo de Bolkestein.
Nuestra organización, la UITBB, pertenece a la Federación Sindical Mundial y sincronizamos nuestros pasos con ella para conseguir la organización internacional de la clase obrera, el refuerzo de nuestras organizaciones y el desarrollo de las luchas.
Hoy, en situación de crisis capitalista, las obligaciones de la UITBB tanto a nivel europeo como internacional son grandes y complejas. Asumimos una enorme responsabilidad en la organización de las luchas, en el progreso del movimiento obrero. 
Somos un poder digno de tener en cuenta, en el que los trabajadores confían, que luchamos por combatir la explotación, la defensa y la promoción de los derechos de los trabajadores en el sector.
Nuestro objetivo es organizar las luchas por los derechos de las clases populares, para que los trabajadores no sean los que paguen la crisis del capitalismo.
Fortalecer con nuevas formas la acción de los sindicatos de manera que se conviertan en células combativas y en escuelas de democracia y de colectividad. Educar a los jóvenes trabajadores con principios y valores, fortalecer su personalidad, enseñarles a luchar, a convertirse en internacionalistas, a amar a los pueblos.
Dar una especial prioridad a la unidad de la clase obrera tanto a nivel europeo como internacional, independientemente del color, religión y sexo, con relaciones laborales alrededor de objetivos que respondan a las necesidades actuales de la clase obrera como:
  •     Aumentar realmente los sueldos y las pensiones para reforzar el poder adquisitivo de los trabajadores y aumentar el poder de consumición de la gente.
  •    Tener subsidios de paro para todos los que están fuera del mercado de trabajo.
  •    Aumentar las prestaciones sociales y las inversiones públicas. Reforzar los servicios sociales del estado.
  •    Detener las privatizaciones en sectores de importancia estratégica.
  •    Reducir el horario de trabajo sin que ello vaya en detrimento de la remuneración, con trabajo estable y completo para todos. Teniendo seguridad social y sistema de salud público.
  •     Reducir drásticamente los gastos para temas militares, detener las guerras y retirar todos los ejércitos extranjeros de los territorios ocupados.
  •     Respetar los sueldos y los derechos laborales de los emigrantes.
  •     Respetar las libertades sindicalistas, las negociaciones colectivas y los derechos democráticos. Poder tener libre acción sindicalista en todas partes.
  •     Adoptar medidas especiales para los jóvenes trabajadores y para las mujeres trabajadoras.